El estrés post-traumático del que nadie habla


“Un estudio publicado en febrero de 2021 encontró que el 30% de los sobrevivientes de covid-19 experimentaron trastorno de estrés postraumático (TEPT, en español, o PTSD, en inglés), una enfermedad psicológica que generalmente ocurre después de que alguien tiene una experiencia que amenaza su vida.” (CNN Español)

El estrés post-traumático se suele diagnosticar después de que haya pasado el factor crítico estresante. Es difícil de diagnosticar ya que se puede confundir con muchas otras cosas, pero es sin duda el efecto mas concurrente en la población a nivel mundial y del que no se está hablando tanto ni dando la importancia que verdaderamente tiene en el mundo post-pandémia.

Los sintomas incluyen:

  • Sentirse más en guardia o inseguro.
  • Desencadenamientos del trauma sufrido durante la pandemia.
  • No hacer cosas que aun se consideran seguras.
  • Un aumento de pensamientos y sentimientos negativos. 
  • Problemas con el sueño y la concentración. 
  • Un estado ansioso prolongado.
  • Depresión o brotes de tristeza inexplicables.
  • Dolores de cabeza o malestar general sin causa directa.

La realidad es que la capacidad de superar peligros agudos derivando la resolución emocional de aquellas situaciones sumamente estresantes o de “vida o muerte” a un momento futuro, o cuando el peligro ya haya pasado, es algo que todos los animales hacen. Temblar es la forma natural de liberar la tensión y devolver al cuerpo a su homeostasis normal. Es un impulso primario ante una situación estresante. Los animales se sacuden naturalmente para liberar la tensión después de un evento que amenaza la vida. Los ciervos, por ejemplo, después de una persecución por un cazador, una vez que logran escapar se tiran al suelo convulsionando hasta eliminar la adrenalina, el cortisol y el resto de hormonas que su cuerpo a soltado para superar el evento.

Sin embargo, el problema es mayor en el humano, porque no convulsionamos cómo los ciervos. Los humanos hemos sido socialmente condicionados a sonreír y soportar estoicamente cualquier dificultad o peligro. Fingimos que todo está bien, volvemos a una vida “normal” después de haber superado alguna situación traumática y en cambio, las secuelas pueden durar años. Lamentablemente, este comportamiento antinatural que adoptamos atrapa el estrés en nuestros cuerpos. Esto influye negativamente en nuestra salud física y emocional. Después de todo, nuestros cuerpos guardan toda la memoria a nivel celular.

Es más importante que nunca que nos dediquemos a sanarnos. Lo que hemos vivido los últimos dos años no se puede considerar normal. No podemos seguir adelante cómo si no hubiera pasado nada. La memoria sigue en nuestros cuerpos. Pero existen maneras de soltar el trauma y el estrés prolongado que hemos vivido. Actividades como el yoga, las terapias de sonido con cuencos tibetanos o baños de gong y la meditación son todas técnicas muy útiles para liberar el trauma a nivel celular. También existe una técnica desarrollada por un doctor llamada “el temblor” qué es justo para liberar traumas del cuerpo y está basada en la forma que nos a dado la naturaleza de soltar traumas. Todas estas cosas las podrás encontrar en nuestro retiro para el Equinoccio de Primavera del 18 al 20 de marzo 2022.